¿Te has dado cuenta que en todas las Misas el sacerdote pide a Dios por los obispos, y nos pide a nosotros orar por ellos? Pero ¿quiénes son los obispos?, ¿cuál es su papel en la Iglesia? Te lo contaré:

Después de que Jesucristo resucitó y subió al cielo para estar al lado de Dios Padre, los apóstoles continuaron valientemente su misión, llevando por todo el mundo el mensaje de Amor que su Maestro les había enseñado.

Pero como el número de fieles crecía cada vez más, los apóstoles fueron eligiendo sucesores para que continuaran cuidando las almas de quienes habían abrazado la fe en Jesucristo. A estos sucesores se les conoce con el nombre de “obispos”, palabra que significa “vigilante”, pues, en general, son los responsables de vigilar que el Pueblo de Dios vaya por buen camino.

Ellos, como guías y custodios del “rebaño”, se preocupan de que ninguna de sus ovejas se extravíe; cuidan también de que las enseñanzas de Jesús no sean alteradas o malinterpretadas, y son maestros que enseñan con el propio ejemplo. Además, son la autoridad de la Iglesia y ejemplo de oración, pues es ahí donde escuchan al Espíritu Santo que les indica cómo guiar a su grey, es decir, a sus fieles.

Ser obispo no es cosa fácil: es una responsabilidad muy delicada que requiere sabiduría, autoridad y mucho amor a Jesucristo y a su Iglesia. Y es por ello que los obispos necesitan de nuestra oración, necesitan que continuamente le pidamos a Dios que siga iluminándolos para que no se cansen en su labor y sigan humildemente cuidando de nosotros.

¿Sabes cómo se llama el obispo de tu ciudad? Pregúntale al sacerdote de tu parroquia y haz el propósito de conocerlo, de saludarlo con tu familia, pero sobre todo, de hacer oración por él, pues esta semana todos los obispos de México estuvieron reunidos para compartir experiencias y ver la mejor manera de cuidar de nosotros.